martes, 20 de noviembre de 2007

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO XII

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO XII

Estoy asustado. Acabo de leer en la Web de la emisora que la flota japonesa va a volver a cazar ballenas jorobadas. Voy a tener que dejar de salir a la calle, vamos, que veo a un oriental por la calle, y me cruzo raudo a la otra acera por si acaso.

Llevamos dos semanas que no se oye otra cosa que: “porqué no te callas?”. Voy a soltar todo lo que a mi me ha parecido esta situación, más propia de una pelea de parvulito. Hasta yo recuerdo que en mi época de preescolar, las peleas con otros niños/as por los biberones y los clicks de famobyl eran más sofisticadas. Miedo me da que los gobernantes de este mundo tengan semejante coeficiente intelectual, pero, bien mirado, si algún día me decido a meterme en política, mi nota media de selectividad, que fue de un 6 raspado, raspado (es que intente borrarlo para poner un 8, pero no coló), me va a abrir montón de puertas.

Yo siempre había visto que los monarcas, para que representen con dignidad a su país, les dan una formación de premio Nóbel para arriba. Les enseñan tantas materias, que le podrían demostrar cuatro nuevas maneras diferentes a Arguiñano de cómo preparar un pato a la naranja (la verdad es que no me veo al Rey con un delantal y sombrero de cocinero, ahora, soltando chistes malos y cantando, no solamente me lo imagino, sino que lo exigiría como recambio del tostón del tradicional mensaje navideño, por lo menos me reiría un rato).

Y dejamos ya de meternos sarcásticamente con la monarquía, que no me quiero ver delante de un juez, tipo los dibujantes y guionistas de “el jueves”, que luego me meten preso, y como no coincida con mi amigo “ruina” de la mili, las voy a pasar canutas.

Lo que si digo es que el día que enseñaban psicología para grandes cumbres diplomáticas, el rey se ve que se indispuso y no pudo acudir, porque en este mundo a los locos no hay que darles cuerda, si no te la montan. Por noticias que me han llegado (ya, poniéndome chulo ahora, si la persona más importante que conozco es al presidente de mi comunidad de vecinos, y hasta para hablar con él, le tengo que pedir cita previa), parece ser que el Sr. Chávez llevaba dos semanas pinchando el bacalao, o sea, tocando las narices. Vamos, que la estaba buscando, como se suele decir, y claro, la encontró.

Lo lógico (si me lo parece a mi, que ni siquiera llego a ser mileurista) es que lo dejaran graznar (perdón de antemano a los cuervos) cuanto quisiera, que ya se cansaría, ya. A estos personajes que no respetan los turnos de intervención, se les deja, se les deja, y ya al final, cuando ven que nadie les hace ni caso, no solamente se callan, sino que piden permiso para ir al baño, para esconderse un rato.

O como remedio, se solicita al moderador de la cumbre, con una buena educación, que hagan callar a esa persona, para poder terminar su disertación. Yo creo que esa era la idea del Sr. Zapatero, pero claro, tenía detrás suyo a nuestro distinguido monarca, y éste cayó en la provocación.

Ahora el Sr. Chávez tiene “chance” para ir soltando tontería tras tontería, al estilo: “el rey me tiene que pedir perdón”, “voy a mirar con lupa lo que hacen las empresas españolas en Venezuela”, o mi favorita, “yo es que al rey no lo oí, si no…..”. Me hubiera gustado ver esa pelea, que no es que esperara que fuera entre ellos, claro, sino la liada a tiros entre guardaespaldas del Rey y Zapatero y los de Chávez. Señores guionistas de cine, ahí tienen una idea por la cual yo pagaría por ir a ver esa película.

Afortunadamente para nosotros, no nos llega la señal del canal de televisión del presidente venezolano, que se habrá despachado a gusto con esta situación. ¿Se imaginan a Zapatero, Aznar, Felipe González, Adolfo Suárez (si recuerdo tantos presidentes españoles es que ya me queda poco para irme a pegar los viajes del inserso) con un programa al estilo “Aló ciudadano”? Mi llamada para intervenir en directo no la pasarían, porque no cuelgo hasta que no me explique lo de la subida de la leche, y menos mal que no me gusta el atún, que es lo próximo que reventará presupuestos mensuales.

Sólo nos cabe esperar que se apaguen los “fuegos”, y tomar nota para el futuro, o sea, una de dos, o se aprende de no hacer caso a estos “libertadores de la patria”, o se intenta que la próxima cumbre coincida con la final de la Copa del Rey de fútbol, para que nuestro monarca tenga la agenda completa ese día.

Seguramente al leer estas líneas, más de uno pensará que le estoy echando todas las culpas a nuestro Rey, nada más lejos de la realidad, lo único es que a mi me enseñaron a ser educadito con los demás, y que hay personas en este mundo que no tuvieron esa suerte, y lo pagan con el resto, soltando provocaciones. Como he referido, estos “bravucones” se empequeñecen cuando nadie les hace ni “puto” caso (y perdón por el taco, pero es que creo que la situación lo merece).

Y para terminar, como dice el Sr. Rajoy, estas amistades no son recomendables, lo comparto plenamente, pero estimado Sr. candidato de la oposición, ser amigo de “Bush”, que quiere que le diga, no me tranquiliza tampoco, la verdad.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO XI

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO XI

De momento vamos controlando bien lo de los números romanos, ya será otra cosa si llegamos al artículo 1.596, amén de que nada más terminarlo y enviarlo, habrá que ir al hospital a ver al amigo facha, después del infarto que le habrá dado sin duda.

Es la primera vez que me piden tema para un artículo, que ya parece como si estuviera trabajando de “dj” en un pub (que también lo he hecho, y puede que en este artículo caiga alguna anécdota), pidiéndome algún tema musical que poner. En esta ocasión, mi buena amiga Silvi me pidió que hablará más de mi abuelo, el humorístico, ya que piensa, con buen criterio que yo comparto, que se merece ser más recordado.

A mi abuelo le encantaba ir de procesiones religiosas. Yo creo que perdí la cuenta de las fiestas de la rama en Agaete que me pegue, y las pateadas de acompañar la imagen de la Virgen de arriba abajo del pueblo. Aún a estas alturas de la vida, mantengo algo de forma física por todo lo que camine en esos días. Con razón mi abuela no hacía más que regalarme zapatos en aquellos tiempos, y yo pidiéndole juguetes, también tengo delito.

En una de estas, y como consecuencia del nivel alcohólico que tendría mi abuelo en ese momento, tropezó con unos de los costaleros, haciendo que todos los que portaban la imagen se balancearan, y la Virgen estuvo a puntito de caer al suelo. Yo pensaba que a mi abuelo lo mataban en ese momento, pero cuando los costaleros vieron quien había sido el autor del incidente, se limitaron a reírse y continuaron con la marcha. El cura si se le acercó y le dijo: “Pedro, ya se que me has dicho que la imagen se parece mucho a tu mujer (mi abuela), pero si tienes algo que decirle, díselo a ella, y no te metas con la Virgen, que cada año nos gastamos un fortunón en arreglar los desperfectos que le ocasionas”. Y mi abuelo le contestó: “es que si se lo digo a ella, esta noche me quedo a dormir con Ud., Padre”.

Se ve que mi abuelo, aparte de la vena humorística, tenía una vena de “torpe”, que lo llevan a un concurso de torpeza con el Ulker ese de la serie “cosas de familia”, y el citado personaje televisivo abandonaba el concurso, alegando que él con profesionales no concursaba.

Cuando había terminado la procesión, mi abuelo me recompensaba con un helado, pero en una de éstas, lo llamo alguien a gritos, y al girarse, me tiró la bola de helado al suelo. Volvió a la heladería y le dijo al dependiente lo que había pasado, y que si me podía poner otra bola, alegando que se me había caído. El citado dependiente le dijo: “mira, Pedro, yo le pongo otra bola (de helado, no seáis mal pensados) al niño sin problemas, pero no me cuentes historias, y reconoce que la has tirado tú, que el niño no puede haber sacado la torpeza tuya, que se saltan tres generaciones las virtudes y los defectos hereditarios”. Le iba yo a contar un chiste al señor ese con el tema de la calvicie, pero bueno, dejémoslo correr.

En fin, yo creo que con estos recuerdos mi amiga Silvi se habrá quedado más que contenta. Ya lo ven, todo un personaje, gracioso, su puntito de borrachuzo y encima torpe. ¿Les recuerda a alguien conocido y que les llena su mail de pesados artículos?.

Ya que hice referencia al inicio de mi época de “dj”, comentaré que una noche se me acercó una señora (señora, si, porque dado la clientela más juvenil que frecuenta los pubs, la citada posiblemente sería la madre de alguno/a de ellos), y me dice: “oye, ¿puedes ponerme una canción de salsa que no me acuerdo como se llamaba y de un cantante que no sé su nombre?”. Esto si es un reto, y no los de “humor amarillo”. Me la quede mirando, escudriñando su perfil, a ver si por ahí sacaba algo. Se me ocurrió poner un tema de salsa que había sonado mucho hacía unos años, y que ahora mismo soy yo el que no se acuerda quién era el cantante (si la señora leyera este artículo ahora me diría: “¿lo ves?, ¿lo ves?, ¿a que ahora no te ríes interiormente como lo hiciste aquel día? Que la edad no perdona a nadie”.)

En fin, que la señora se quedó como loca de contenta, y se me acercó, diciéndome: “éste era, éste era, eres un buen pinchadiscos”. Cosa que ya sabía, pero está bien que te lo recuerden de vez en cuando (puntito vanidoso, ya lo se).

En cuanto a otras anécdotas de mi vida nocturna, decir que trabaje en una famosa empresa llamada “Grupo POP”, que se dedicaban a hacer fiestas. La más famosa fue una de fin de año, en la que hice función doble (nada de stripteases de esos, que mi cuerpo no está precisamente hecho para esos menesteres, y no queríamos que les entrara la vomitada de repulsión a los allí presentes) de poner la música y de jefe de camareros. Ya a altas hora de la madrugada, se me acerca el típico que no se ha comido un rosco en toda la noche, y no es que hubiera apagado sus penas en alcohol, es que si me hubiera quedado sin bebida en algún momento, le pincho en la vena y tengo suministros para tres o cuatro fiestas más.

El referido me pide un JB con Coca-Cola. A esas horas, de la coke no quedaba ni gota en los envases vacíos, que el que llevaba las compras en la citada “empresa” lo de las cantidades básicas como que no, que lo llevan para que compre las provisiones para una expedición a la Antártida, y de las Malvinas no pasan.

Le comento que no me queda coke, que si le pongo un seven-up (deberían pagarme algo por la publicidad que estoy haciendo, también se acepta dinero por dejar de escribir, si hace falta, que estoy más tieso que la momia de Lenin) como acompañamiento. Me contesta: “bueno, pues ponme un Johny Walker con coca-cola”. Viendo su estado, y culpando también al sonido alto de la música, no me reí enseguida, sino que le digo con muy buena educación (que repito que fue a “cole” de pago): “no, mira, whisky el que quieras, lo que a estas alturas ya no me queda coke, lo siento”. Me pone una cara parecida a la de Frankestein (si ponía esa cara para ligar, se entendía porque estaba solo esa noche) y me responde, ya molesto: “bueno, pues ponme cualquier cosa con Coca-Cola”. Comprendí en ese momento, que ya no era él el que hablaba, alguna voz interior que se despierta con litros de bebida, había tomado las riendas de sus neuronas (y yo que me quejo de las mías, las pobres), con lo cual le puse un whisky con algún refresco de naranja, para que fuera lo más oscuro posible la combinación, y se fue tan contento. Por cierto, si alguna vez deciden probar esa mezcla, tengan un W.C. bien cerca, es una recomendación gratuita.

Ya tá (parezco mi sobrina de pocos años), y creo que durante una temporada voy a dejar de contar mis vivencias personales, que luego me conciertan una cita, y para impresionarla le digo antes de quedar que se lea mis artículos, y me quedo sin temas para toda la noche. Para terminar, les voy a contestar a la pregunta que me hicieron muchos cuando trabaja de “dj”: “¿es verdad que se liga un montón trabajando en un pub poniendo la música”. La respuesta es: “si”.

viernes, 9 de noviembre de 2007

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO X

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO X

Ya estamos viejos, bueno más bien, para que no se enfaden algunas que yo me sé, ya estoy viejo. Llevo tres semanas con un catarro/gripe/enfriamiento, como quieran llamarlo (yo la verdad es que lo llamo de todo menos bonito), que no se va ni aunque le diga que lo traspaso al cuerpo de Angelina Jolie. Antes, cuando era jovencito (de edad física, porque la mental, aún en la actualidad, no está la cosa muy clara), te entraba el moquillo por la mañana, por la tarde te había bajado al pecho y tosías un poco, por la noche te entraba algún sudor frío y algunas décimas de fiebre, y a la mañana del día siguiente el virus, adjudicándole la imagen de chiquito de la calzada, diría algo así como: “no puedor, no puedooorrr”, y te abandonaba (como un mal desodorante). Modificaría su escáner de búsqueda de especimenes con más años y menos defensas, a ver si puede crear una familia numerosa en otro ser, y se te iba sin ni siquiera decir adiós, aunque la verdad no esperaba que me dejara una tarjeta de despedida, ni se me iban a soltar lagrimas de pena, a no ser que me hubiera dejado una conjuntivitis de “regalo”, claro. Y lo bueno de los virus es que encima no tienen que pagar hipotecas, alquileres, traspasos ni nada.

Pero con la edad la cosa cambia. Las defensas, ya hartas de tanto stress que les has provocado con borracheras, comidas copiosas, y en mi caso, sobre todo en mi época de “militar con galones adjudicados”, como he comentado en mis anteriores escritos, saturado de drogas nada beneficiosas, ya es que no solamente no se inmutan cuando entran los virus, sino que los saludan efusivamente, los montan en sus coches virtuales, les dan una vuelta por todo mi cuerpo, y hasta les indican los puntos vulnerables de mi organismo, para que hagan más daño, pensando seguramente: “a ver si revienta de una vez, y nos deja en paz este tío, que por mucho que lo cuidemos, siempre nos hace cada burrada…”. Y eso que les meto casi todos los días actimeles, supradynes y redoxones de naranja con vitamina C, pero se ve que el enfado ya no es recuperable, parece que no perdonan, que creo que para ellas fue demasiado lo de aquella “noche loca” y los antibióticos que hubo que meter de por medio.

Y toda esta introducción de temas de salud, viene porque el otro día oí un chiste de médicos por la tele, y tenía un montón de ganas de reproducirlo en un artículo, pero no sabía como meterlo, pero ahora sí, ahora sí, ahora ya nadie puede decir, como dice mi buen amigo Ricardo: “qué me estás contando?”. Ahí va: doctor, mi corazón puede soportar el sexo? Y el médico le responde: si ud. participa, no.

Vamos a hablar un poco de política, que ya hace tiempo que no lo hacemos. Ya tenemos sentencia, no firme, pero sentencia, del 11-M, según la cual, E.T.A. no tuvo nada que ver con los atentados trágicos de ese día. Yo pensaba que tras este fallo judicial, no vería a algunos que yo me sé durante un largo tiempo, pero que va, hasta Aznar ha aparecido criticando este resultado, diciendo que no lo tiene nada claro. Yo no sé si el P.P. se está dando cuenta de lo que hace, pues ya no es solamente que critiquen al sistema judicial, sino que están poniendo por lo suelos a responsables no políticos, a investigadores, a los encargados de custodia de pruebas, a las fuerzas policiales y hasta la credibilidad de los testigos, que no es por nada, pero en ese juicio, no solamente declararon todas las personas relacionadas con el caso (policías, sanitarios, imputados, testigos directos, etc) sino que hasta llamaron para que se ratificaran en su declaración a un par de ratas que en el momento del atentado estaban royendo unos cables de alta tensión al lado de las vías.

Hasta Jiménez Los Santos, al día siguiente en su programa de radio, se pegó un monólogo de casi dos horas, jurando en hebreo, persa y hasta en idioma extraterrestre (es que del enfado casi ni se le entendía lo que decía), aludiendo que en que país vivíamos, que no se había investigado con profundidad, que nada sirve en este mundo, vamos, la rabieta fue de escandalo. Seguramente, su médico, desde que escucho la sentencia, apagó su móvil, temeroso de que su cliente descargará con él su mala ira, cuando lo llamara para que le mandara algo para bajarle la tensión.

Miren, yo no soy jurista, la verdad es que no he seguido mucho el caso, y mi información política es la justita, la que veo en los medios de comunicación, la que aprendo con mis amigos políticos que van a nuestro programa de radio y poco más. Pero películas y series policíacas, veo a mogollón (es que hay algunas mujeres de las de C.S.I. que despiertan pensamientos nada sanos, y perdón por el comentario), y en ninguna de ellas declaran culpable a alguien que ha tenido un descuido con una custodia de una mochila, un móvil que no se sabe muy bien de quién es y que si un árabe era amigo de un etarra en la cárcel.

Y además, los responsables políticos cuando los atentados, eran del P.P., en funciones porque estábamos inmersos en campaña electoral, pero del P.P. al fin y al cabo. Que si soy yo, y tengo clarísimo, como lo tienen ellos, que E.T.A estaba metido en el ajo, hasta el último día que me tenga que ir, remuevo cielo y tierra para que se demuestre mi teoría.

Además, no se que es más condenable, una investigación liosa, eso sí se lo reconozco, liosa, o que a las dos horas, contadas, eh?, DOS HORAS, ya estaban los portavoces del gobierno diciendo claramente que era .E.T.A., y que hasta promovieron una condena de la O.N.U., que luego este organismo tuvo que rectificar. Si hasta ahora, que han pasado ya unos años, no se ha tenido claro si era E.T.A. o los extremistas islámicos, como es que lo tenían tan claro ellos a las dos horas?

Y luego la critica a algunos medios de comunicación, sobre las noticias que dieron ese día y los siguientes. A ver, señores del P.P., les pongo mi ejemplo particular. Yo ese día, como millones de españoles, me pegué el día viendo la tele, y hasta altas horas de la noche, solo vi y escuche que si fue E.T.A., las imágenes de los atentados, que si eran atentados iguales a otros que se habían podido desactivar a tiempo promovidos por E.T.A. Hicieron referencia a que se había encontrado una furgoneta, pero no era una información relevante, según la televisión.

Pues bien, me da ya tardíamente, por meterme en un canal de televisión extranjero, creo que era el canal mexicano Galavisión, y me enteró por este medio, que hay una furgoneta, que tenía una copia del Corán, que había un escrito donde los islamistas se apuntaban la autoría, culpando a Aznar por haberse metido en la guerra de Irak, y también que había una mochila que no había explotado, y cuyo teléfono móvil apuntaba a que había sido adquirido por unos árabes. Y todo esto me tengo que enterar por una cadena extranjera, porque en ninguna del país lo habían comentado. ¿Quién está manipulando la información entonces?

Y luego lo de los mensajes para irse a congregar ante las sedes del P.P., hecho que puede ser condenable, pero una masa enfurecida porque a su juicio está siendo engañada, es muy difícil de controlar. Y también mensajes para que no votaran al P.P.

Vamos a ver, yo hago referencias en mis escritos a que mis neuronas, poco menos que me tocaron en un saldo, y encima regateadas de precio, más que nada, para intentar sacar alguna risa que otra de mis lectores, pero la verdad es que mi tino tengo, pequeñito, pequeñito, pero lo tengo, y a mi nadie me dice a quien tengo que votar. A mi no me llegó ningún mensaje, pero si lo hubiera hecho, le hubiera contestado al emisor, que vale, que voto a quién él me está pidiendo, dependiendo de lo que paguen, que la economía está muy mal, y hay que sacar perras de donde sea.

Es una coña, lógicamente, pero que tengan claro que yo voto a quién me da la gana, y les informo que nunca me verán votar en unas elecciones generales a un partido de los denominados “grandes”, o sea, P.P. o P.S.O.E. Es más, desde estas líneas les voy a dar permiso para que en un futuro, si me ven votando a algunos de estos partidos, e incluyo a C.C., en unas generales (porque en los autonómicas ya es otra cosa, ya que voto a amigos que se presentan, sean del partido que sean), para que, si ven que ya he perdido mi poco juicio por completo, me hospitalicen en el psiquiátrico más cercano, y si ven que todavía me queda algo de consciencia, puedan llamarme públicamente de “chaquetero” para arriba.

Terminamos. Este artículo ha sido muy serio, lo sé, pero parece que este virus en cuestión que me esta afectando, se ve que ataca primero la vena humorística (para una cosa que tengo bien, va y me la fastidia, si te digo yo…), y no espero, con buena lógica, que todos/as a los que se lo voy a enviar estén de acuerdo con mis palabras. Sin problemas, somos amigos, todos pensamos diferentes, y vuestras críticas, aún feroces y me tilden de loco, serán bien recibidas, como siempre. Como remate, reproduzco otra frase de homer simpson: “Tendrá todo el dinero del mundo… pero hay algo que jamás podrá comprar…. un dinosaurio”.

miércoles, 31 de octubre de 2007

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO IX

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO IX

A ver, tres cuestiones que parece ser no quedaron muy claras en el artículo anterior, según los comentarios que alguno/a que otro/a me han hecho. Primero, la operación de fimosis no era la mía, sino de un tío que había pedido que se la hicieran, que ya tenía que estar bastante colgado para que ese tipo de operación, en esa zona tan delicada, te la hiciera un médico militar, a no ser que quisiera lisiarse conscientemente, para poder cobrar una pensión del ejército, sabiendo que su “herramienta” era solamente de “decoración”, que nunca se sabe.

Dos, entre las cosas que compartí con el “amigo ruina”, no incluía el gel de ducha, que mariconadas, las justas, y menos en la “mili”.

Y tres, lo del “sobrino endosado”, que es el punto que más dudas ha generado, se ve que pocos han tenido que sufrir lo mismo que yo, afortunadamente para ellos/as, es cuando tienes un hermano/a que se lía con uno/a, y éste/a a su vez, ya tiene un hijo/a de una relación anterior, que te lo tienes que tragar el día que decide no aguantarlo durante unas horas, y te lo “endosa”, o sea, “cuídame al niño/a, por fi plis”. Te tienes que comer las tonterías del susodicho, sin ni siquiera ser de sangre tuya, y te tienes que tragar los tacos que te salen cuando te rompen un mueble (hecho completamente demostrable, si alguno va a mi casa alguna vez, no abran las puertas de los armarios, si no se las quieren quedar en la mano). Menos mal que se inventó la play-station.

Voy a continuar narrando mis experiencias como “militar eventual”, pero antes, me acordé de un suceso mucho más tardío, y me ha parecido interesente comentarlo, más que nada, porque últimamente el alzheimer está dando sus primeros pasos por mis neuronas, y en alguno de sus paseos puede que me lo borre de la memoria.

Estuve una larga temporada (lo típico de no tener narices de dejar ese trabajo antes, por el correspondiente: “si dejo esto, con lo feo que soy, quién me va a contratar?”) realizando funciones de administrador de comunidades sin titulación, que significa que haces el trabajo completo, pero firma tu jefe, que es el que tiene el título.

En una de las comunidades, había la tradicional morosa, que en todos los edificios siempre hay alguna, la cual, no pagaba sus cuotas de comunidad, alegando que no le correspondía abonarlas, dado que como que no habitaba el piso, ya que no era su residencia habitual, y la vivienda estaba cerrada, no tenía la obligación de pagar. Es que lo del dinero del ICFEM hizo mucho daño, ya que la gente no se pudo formar bien, y luego pasan estas cosas, que es lo que me gusta decir, porque lo que realmente pienso es que esta señora era “tonta del bot….”.

En fin, que la susodicha, tras cuatro horas para explicarle la ley de propiedad horizontal, y caer en la cuenta de que si estaba obligada a pagar, me salta que vale, que si paga, pero que habíamos hecho muy mal al haberle negado la entrada al edificio. Yo puse una cara de asombro, al modo de cuando a un chimpancé le pones delante un billete de los de bin-laden, o sea, de 500,00€, porque no tenía ni idea de lo que se estaba refiriendo. Me comenta que le habíamos cambiado adrede el cilindro de la puerta de entrada al edificio, para que ella no entrara.

Esto es lo que se denomina vulgarmente considerarse “el culo del mundo”. Resumiendo, ese edificio tenía cinco portales, con 20 viviendas cada uno, lo que hacen un mínimo de 100 personas diferentes viviendo. Añádeles familias (maridos, esposas, hijos, abuelos, nietos, perros como los del anuncio de la primitiva, y como no, “sobrinos endosados”, que no debo ser el único tonto de este mundo, espero, por lo menos), lo que haría fácilmente casi 300 usuarios de esos portales. Consecuentemente, con tanto uso, los cilindros, que no están hechos precisamente del material de las cajas negras de los aviones, se van desgastando y rompiendo, con lo cual, se hace necesario el cambio, y lógicamente, las llaves antiguas ya no sirven, y a esta señora, al no habitar en el inmueble, no había forma de hacerle llegar las copias nuevas.

Pues bien, esa señora no entendía este proceso natural de vida de los cilindros, sino que habíamos sido nosotros, que para fastidiarla por no pagar, habíamos cambiado adrede el cilindro de su portal, y le habíamos impedido el acceso a su vivienda. Y se fue con esta idea del despacho, no hubo forma humana o inhumana (ganas de pegarle un tortazo hubo, pero no hubiera sido profesional) de convencerla de lo realmente pasado. Lo bueno es que esta señora pagó e inmediatamente vendió el piso, que si llego a tener que explicarle las cuentas a ella en una futura Junta de vecinos, lo de la locura de Jack Nicholson en “El Resplandor”, hubiera sido una partida de parchís comparada con mi reacción ante tal situación. Que si encima le tengo que explicar lo de la derrama para poner la nueva antena colectiva, no estaría aquí, escribiendo para que paséis un buen rato (espero), sino estaría aún explicándole las ventajas de disney channel.

Casi llevo dos páginas, y todavía no he hecho referencia a ninguna experiencia religiosa de mis vivencias en el cuartel. Aquí va una, durante varios meses, y como consecuencia lógica de juntarme con los “ruinas”, vivíamos mis compis y yo un “emporramiento” (no se si la palabra está reconocida por la Real Academia de la Lengua) generalizado, ya que nuestra rutina era la siguiente: porro antes de entrar al cuartel por la mañana, los que teníamos permiso para dormir en casa, otro antes del desayuno, otro para después del desayuno, otro en el descansito de media mañana, otro cuando nos cambiábamos a ultima hora de la mañana para irnos, y el último, después de salir del cuartel para celebrar el magno acontecimiento diario de volver a ser durante unas horas “personas normales”.

En una de éstas, en el descansito de media mañana, que nos íbamos al retrete en manada (que los mal pensados, y algunos asiduos de locales de ambiente, seguramente pensarían otro cosa) para que no nos trincaran los mandos, renació mi habitual “potra” (suerte) para situaciones complicadas. Como tenía trabajo acumulado en la oficina del cuartel, que era mi destino, me fume un par de caladas y me fui del baño. Nada más salir, oigo un portazo detrás de mí. Había entrado en el “excusado”, cerrando la puerta de golpe para que nadie pudiera escapar, el sargento con más mala leche del cuartel, el típico que si te hubieras disparado en una pierna durante un ejercicio con fuego real, te hubiera dicho que te levantaras, que todavía te quedaba otra, y que después podías seguir gateando con las manos.

Dicho sargento arrestó a todos los que estaban en el retrete en ese momento, o sea, que me libre, ya no por minutos, sino por segundos, que me pegó dos restregadas más de jabón cuando me estaba lavando las manos, y me veo pelando patatas (pongo patatas porque hay amigos/as de la península que leen mis artículos, y si pongo “papas” los/as descoloco) en la cocina del cuartel hasta que Esperanza Aguirre confirme que ya puede llegar a fin de mes con lo que gana.

En otro ocasión, cuando ya éramos “veteranos”, nos dio por hacernos pasar por mandos, a lo que contribuyó enormemente el coleguita que estaba destinado como “furriel”, que para aquellos/as desconocedores del argot militar, es el que tiene como misión estar al cargo de la ropa, armas, materiales y demás. Este furriel en cuestión, era uno de la “quinta”, y lo que no sabían los mandos, o si lo sabían, o bien les importaba tres pimientos, o lo pusieron adrede para poder beneficiarse ellos, es que era el más golfo de todos. Vale como ejemplo que el tío tenía un “panda” al principio de la mili, y cuando la dejó, nos fuimos un día en su coche para celebrar la despedida, y el trayecto de bareto en bareto lo hicimos en un Mercedes.

Este coleguita nos entregó unas insignias de sargento, y yo, que era el que tenía pinta de ser más mayor (siempre la he tenido, si no, como se come, cuando comenté que entré en una discoteca con 14 años, a ver como lo hubiera hecho, lo malo es que soy como el chiste, desde que abro la boca lo desmiento todo, y aun en la actualidad me dura), me puse los citados galones, y nos fuimos a donde estaba una camada de “machacas” (otro argot que significa que aún te quedan un par de meses de recibir collejas de los veteranos). Estos novatos, nada más verme, empezaron a levantarse y a saludarme: “a la orden, mi sargento”, y yo todo serio, y los colegas detrás descojonados, respondía: “descansen, descansen.”

En un momento determinado, me empieza el picor en la nuca que despierta mi sexto sentido (es que tengo un par de tías medio brujas, y debo tener algo trastocado en algún gen), lo que hizo que tardara 0,35 milésimas de segundo en desprenderme de las insignias de sargento. Lo que tardó en darse la vuelta la siguiente persona a la que pensaba hacerle la broma, que resultó ser un teniente de los de academia, que son los peores. Me salve por los pelos de las pestañas (que por el pelo de la cabeza no sería, no), que fui yo quien le tuvo que decir: “a la orden, mi teniente”, con el consiguiente descojono de los amigos que estaban escondidos viendo la escena.

Estos tenientes de academia son terribles de necesidad, pues no han vivido los entresijos de un cuartel desde los inicios, o sea, no han entrando de soldado raso y ascendiendo, son los tradicionales “niños de papa”, el cual les habrá pagado la academia, y no perdonan ni una. Te pillan en lo más mínimo y te meten tantas guardias nocturnas, que te tienes que ir a vivir a Australia, para recuperar los biorritmos de los que es el día y la noche.

Me he acordado escribiendo la presente (que bien me expreso, por Dios), de montón de anécdotas más, pero no quiero sobrepasar en ningún artículo las tres páginas. Según un profesor que tuve de cómo hacer relatos cortos, lo de “corto” viene por el número de páginas, no por la capacidad intelectual del que escribe, que hubo un par de alumnos a los que el citado profesor les dio el siguiente consejo: “hijo mío, si éste es el camino que buscas para ganarte los potajes durante el resto de tu vida, éste es el momento de cambiar, te lo aseguro”.

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO VIII

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO VIII

He descubierto que Dios no existe. Dios, si existiera, no permitiría que la leche suba 2 euros en una semana. ¡¡¡¡2 Euros!!!!!. Casi me da un telele de esos cuando reviso la cuenta de la compra que había efectuado, cosa por cierto que les recomiendo que hagan, sobre todo si nada más salir con las bolsas de la caja registradora, oyen detrás suyo las carcajadas de la cajera.

Los Mercadona y demás supermercados por el estilo, deberían contratar unos psicólogos de esos, para ponerlos en las entradas a los supermercados, cuando se produzcan subidas brutales como la referida, que te lleven a una salita, y allí con calma te lo van contando, en plan: “ya sabe ud., el coste de la vida, la crisis energética, el I.P.C., el calentamiento global, los Reyes no paran de tener nietos, etc…, hay que resignarse, la vida es una lucha diaria.”

En fin, tras este preámbulo, que me ha servido para descargar la mala leche (no, encima, lo que faltaba es que la leche saliera mala, se iba a enterar la cajera), que tengo desde ayer, os comento que ha llegado el momento más esperado o más odiado, según cada cual, ya que este artículo va a ser la continuación de mis vivencias personales.

Me voy a centrar en narrar mis peripecias cuando efectué el servicio militar, u séase, la mili, que creo que con todo lo que me ocurrió, llenaré este artículo y seguramente dejaré cosas sin contar. Empezamos el día que te tienes que incorporar. Pegarte un año ejerciendo de militar no profesional, como que no es una idea que te apetezca mucho, pero bueno, si hay que ir, pues se va. Con lo cual, me lo había tomado con filosofía, y con una mochila con las cosas que te comenta la gente que no debes dejar de llevarte (mudas de ropa interior, productos de higiene, crucifijos y ajos anti-vampiros, vamos, lo típico), me dirigí al cuartel donde tenía que presentarme. Fui solo, precisamente para evitar lo que viví ese día, madres llorando al despedirse de sus hijos, que parecía que se iban de misión suicida a Irak o algo por estilo, y alguna escapada de fluidos corporales de los nervios de los presentes, que se notan, y vaya si se notan, cuando te meten en los camiones para llevarte a tu cuartel de destino, todos apretaditos.

El primer día te lo pegas haciendo colas, que parece que estés tramitando alguna gestión burocrática, y encima sin poderte quejar a los funcionarios. Colas para que te entreguen la ropa, revisión médica, corte de pelo (bueno más bien, que te corten el pelo al estilo Kojak, problema que yo no tuve, pues mi calvicie es hereditaria, que quiere decir, que tuve pelo en mi época de bebe y para de contar).

Éramos tanta gente ese día, que llegado el mediodía, a los que ya habíamos pasado varias colas, te llevaban a la cantina para que te tomaras algo, eso sí, pagando uno mismo sus consumiciones, que en la mili te racanean hasta un bocadillo de mortadela rancia.

El grupo en el que yo estaba se abalanzó sobre el mostrador de la cantina, más que nada, porque no sabían cuando iban a comer otra vez, y alguno que otro, para llenar el estomago, que después de las vomitadas previas por los nervios, habrían eliminado de su cuerpo el desayuno, cena, merienda y comida, no sólo del día anterior, sino de varios juntos.

Yo me lo tomé con calma, y esperaba que la marabunta de gente (tal era el cuadro, que me hubiera sentido más seguro en una marabunta de hormigas) terminara. En mi espera, caigo en la cuenta de la primera situación mención de comentar. Un tío vestido con una camiseta de asillas, unas bermudas y unas chanclas. No es invención, es real. Me acerco a él, y le pregunto por su “pinta”, y me dice que no se acordaba que tenía que incorporarse hoy, que estaba en la playa, y se vino sobre la marcha. Yo le comento que debería tomarse algo, pues el día iba a ser muy duro, pero me comenta que por no traer, no trajo ni dinero. En ese momento salió mi vena de ayudar a la gente, que la tengo, y bastante grande, y varios/as de los que leen mis artículos lo pueden corroborar. Le invité al “amigo” al desayuno, y ya el tío no se despego de mí en todo el día.

Una vez instalados en nuestros catres, le tuve que dejar hasta un candado para la taquilla, que yo llevo siempre dos de todo. Lo del candado es un cosa fundamental, y más tarde explicaré el porque.

Ya por la tarde, te dejan a tu aire en el patio del cuartel, pues lo fuerte empieza al día siguiente, y no te quieren machacar desde el primer momento. Mi nuevo amigo me llevo a conocer a sus camaradas que habían entrado con él, y confirme la opinión que de él tenía, pues sus rasgos denotaban que era un “ruina”. Para qué fue aquello, el más tonto solo había estado una vez en la cárcel. El amigo les comentó a los suyos lo bien que me había portado con él, y a partir de ese momento, sin saber muy bien como, pasé a ser “el protegido de los ruinas”. Vamos, como en las pelis de cárceles. Este hecho viene en relación con lo de los candados de las taquillas, pues en los siguientes días, las “reventadas de taquilla y robos varios” eran de la orden del día, exceptuando la mía, claro, no tuvo ni un rasguño en toda la mili.

En esa primera reunión en el patio, todos ellos empezaron a sacar drogas de todo tipo y variedad. Yo, para no quedar como un tonto, pero para evitar daños mayores, en plan colocón bestial y que te trinque algún mando y te arreste hasta que Bush acate el protocolo de Kyoto, me limite a fumar un “porro”, y para seguir rompiendo mi imagen de “niño bueno”, no era ni mucho menos la primera vez. Hasta el amigo saco drogas que hasta yo desconocía que existían, que se ve que para él las cosas fundamentales que había que traer eran esas, ni candados, ni mudas, ni gaitas. Donde las tenía guardadas, con chanclas y bermudas por vestimenta, prefiero no pensarlo demasiado.

Ya pasados unos días, y tras los esfuerzos sobrehumanos que conlleva la instrucción (no se como las empresas que prometen adelgazar, no se han percatado de vender como producto estrella dos meses de instrucción militar, vamos, acabas perdiendo hasta los botones que te tragaste de niño/a), me levante una mañana medio tocado de la garganta, nada grave, pero como ya estaba harto de hacer el paso de ganso, pedí permiso para ir a ver al medico, que con lo que tardaba ese tío en verte y darte una antigripal (remedio del ejercito para todo: “sargento, me he torcido el tobillo” y te responden; “dos antigripales cada cuatro horas”) tenías para media mañana. Lo que falló ese día (y aprovecho para contarles que en la mili puedes operarte de cualquier cosa), es que un tío había pedido una operación, y en el cuartel, no existe la intimidad, cosa que descubres cuando vas por primera vez al retrete a hacer de cuerpo, por lo cual me gocé, hasta que el “matasanos” terminará y me atendiera, una operación de fimosis. La tortícolis con la que acabe, para evitar mirar “aquello”, fue tremenda.

Otro momento que solamente se me borrará cuando me llegue el alzheimer (espero, sería una “put….” que se me olvidará como me llamo, pero si me acordará de la mili), fue el día de la Jura de Bandera. Acto que para un militar es lo más sagrado que hay. Una Jura normal, dura como dos horas, con todos los actos, desfiles y demás que les gustan tanto a los militares. Pero, claro, con mi habitual mala suerte, me gocé una jura de bandera de cuatro horas y media.

El motivo es que mi jura coincidió con tres fenómenos adversos (no del tiempo, pero casi tan devastadores como el “niño”, la “niña” o el “sobrino endosado”, que tengo alguno, por cierto), a saber, despedida del antiguo Capitán General de Canarias, presentación del nuevo Capitán General, y para remate, un cura de los de “ésta es la mía, con este público me voy a poner las botas”, cuyo sermón no desmerece en nada a los que daba el Fidel Castro en sus mítines. Estaba tan feliz el hombre, al ver tanto público, y como se ve que en su parroquia iban las cuatro viejas del lugar (con todos los respetos, que conste), que se desmelenó (es un decir, porque curas hippies puede que los haya, pero yo no he visto ni uno), y creo recordar que hasta hizo mención de cómo iba Moisés vestido cuando fue a darle el coñazo al faraón para que los liberará de la esclavitud, amén de explicarnos que tipo de roble se utilizó para elaborar el bastón que llevaba siempre consigo, y con el que dio el golpe en la tierra para separar las aguas, que en aquellos tiempos los ingenieros de puentes no eran tan rápidos construyendo.

Todo esto, aliñado, como una buena ensalada de pasta, con un sol de principios de septiembre, que no es que rajara las piedras, es que hasta los topos se habían puesto factor de protección 25.

Ni que decir tiene que los desmayos generalizados de la peña, en pie cuatro horas y media, aguantando “la caló”, y las perdidas de memoria del antiguo Capitán General (se entendía entonces porque lo jubilaban) fueron incontables. Para aquellos forofos de los programas de caídas y tonterías varias, decirles que tengo la jura grabada en video, y no la he mandado a ninguna televisión porque todavía tengo dignidad, el día que la pierda no respondo de mí, que conste.

Bueno, yo creo que ya es bastante, como dije al principio, se me han quedado montón de cosas, no en el tintero, más bien en el portapapeles, que las dejaré para otro artículo. Como despedida, una frase de Jesús (según los evangelios que nos han llegado, aunque repasando la historia, no se yo si lo dijo en serio), “haz bien y no mires a quien”, aunque yo la voy a reescribir: “haz bien, pero si está bien buena, hazlo dos veces, que nunca sabes cuando volverá a tocar”.

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO VII

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO VII

Las criticas generalizadas del artículo número VI han sido sobre todo de que se han divertido mucho con mis vivencias personales, incluso algún golpe que otro ha habido de por medio, al caerse el lector correspondiente de la silla, del descojono que tenía al leerlo. No voy a dar nombres, pero espero que ya estés recuperado del golpe, Javieriki.

Pero creo que voy a dejar de hablar en este nuevo cúmulo de ideas (tengo que dejar de repetir palabras según mi amiga Alex), y voy a ceñirme a las tonterías que suelta la gente sin pensar.

Por ejemplo, leí hace poco en la página web de la emisora, http://www.radiouniontenerife.com/, lo siguiente: “mi voto, no es un voto en blanco para que los políticos hagan lo que quieran”. Primera reacción fue reírme, y luego, pasado el sofoco inicial, tildar al amigo/a de tonto. Si has votado a alguien que ahora mismo esta gobernando, y no te gusta lo que está haciendo, ahí te quedas, Catalina. La única cosa que puedes hacer es darle tu voto a otra fuerza política en unas nuevas elecciones, porque ya lo hecho, hecho está. Que les va a importar a ellos si no estás de acuerdo con lo que han decidido, tu ya le diste tu confianza, y ellos, si pueden, no solamente la aprovecharan, sino que hasta pueden que declaren una guerra en tu nombre, verdad Aznar?.

Otra lindeza, un abogado norteamericano ha presentado una demanda contra Dios, porque lo considera responsable de las inundaciones, desastres naturales, huracanes y demás, que conllevan consigo numerosas perdidas humanas. Bueno, este señor, dos cosas, tonto por partida doble. Primero, porque si realmente piensa que Dios se va a presentar al juicio, que hable primero con el Vaticano a ver si el rey del universo (si repito Dios, Alex puede que me mate) tiene la agenda libre ese día. Segundo, porque si lo hace para darse a conocer y que alguien lo contrate, sus “futuros nuevos clientes” reafirmaran la teoría de la evolución de Darwin, y que ellos son descendientes directos del eslabón perdido.

Mención aparte merece el presidente de Irán, quién soltó estos días la siguiente frase: “en mi país no hay homosexuales”. Hombre, claro, a ver quien sale del armario cuando sabe que como lo haga, lo asesinan. Yo le diría a este señor (por llamarlo algo) que haberlos, los hay, como las meigas y como las comisiones extraoficiales de los políticos (otra cosa es que se puedan demostrar, pero eso ya es tema para otro artículo), que con la facilidad que últimamente se declara todo el mundo homosexual, el porcentaje no se iba a detener en Irán, que la genética no entiende de razas, religiones y ropa de cuero. Vamos, que secuestran a Jesús Vázquez, y le dicen que demuestre ante el harén del presidente que no es homosexual, o le afeitan de cuello para abajo, y hasta la mula que carga las provisiones se lo pasa bomba.

Para remate final (este artículo lo voy a hacer muy cortito, cortito, casi como la personalidad de cualquier miembro de gran hermano), la frase de alguien que se mete en política: “yo me meto en este mundo para ayudar a la gente”. Bueno, alguno habrá, en sus comienzos, que pensara así, sobre todo de juventudes de fuerzas políticas y demás. Pero a mi no me engañan, si llegan a tener algún cargo, cobran por su cargo, cobran por comisiones parlamentarias o de lo que sea, cobran dietas por asistir a plenos (para el que no lo entienda, cobran dos veces por ir a trabajar, para que le digas tú a tu jefe, “oye, me tienes que pagar, aparte de mi sueldo, porque hoy he venido a la oficina”. Y el te responda: “pasa mañana por recursos humanos para que cobres, no te preocupes, lo único que yo a esa dieta la llamo finiquito por despido”.). Cobran dietas alimenticias, los viajes (por cierto, porque, los políticos, si dicen que miran por nosotros, no van en tercera clase, y así nos ahorran dinero a los que pagamos impuestos, que siempre los veo en primera clase, clase oro y demás). En definitiva, que con este “chollo”, hasta yo me meto en política, lo malo es que con lo feo que soy, y con solo una neurona, no me vota ni mi madre, bueno, realmente mi madre no me votaría porque sabe como le salio el niño, y ya ha cogido bastantes nervios conmigo.

En fin, yo le daría mi voto a alguien que en un mitin me dijera: “miren, yo me meto en política, porque no tengo donde caerme muerto, y así, si consigo escaño, con lo que gane en cuatro años, podré vivir durante una larga temporada”. Se va a forrar igual, pero por lo menos te lo dice de entrada.

En fin, para terminar, y para que vean que el que escribe también tiene su parte de tonto, que hay que mirarse siempre primero en su propio ombligo (acabo de mirármelo y tengo que pasar la esponja del baño mas o menudo por ahí también), acabo con el chiste más tonto que pueda existir, pero me río como un enano (de nuevo, perdón a los enanos) cada vez que me acuerdo de él, no hace falta que tenga ningún estado anímico artificial, para que vean que la neurona no está lo suficientemente desarrollada: eran 5.000 chinos jugando al fútbol en una cabina telefónica (de las de antes, de las López Vázquez) y de repente se oye, GOOOOOOOLLLLLL!!!!!!, y salta el portero y dice cabreado: es que me dejáis solo, tíos, es que me dejáis solo.

Después de este chiste, y el artículo de vivencias personales, queda suficientemente demostrado que ya no tengo remedio.

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO VI

REFLEXIONES DE UN IDIOTA CON CEREBRO VI

Por fin, tras unos meses de relajo, me he decidido volver a llenar un par de páginas, respondiendo así a las peticiones de varios lectores, que no se si me pedían que volviera a escribir por compromiso, o es que de verdad les han gustado los escritos anteriores. Lógicamente, el amigo facha, que estaba deseando que le comunicara el día en que definitivamente decidiera dejar de escribir, para instar en las Cortes que se declarara día de fiesta nacional, le va a sentar como tres patadas, a elegir entre el hígado, el estomago, la espinilla o la otra parte más sensible de los hombres.

Pero bueno, el motivo de esta tardanza ha sido por un tremendo estrés laboral durante los meses previos al verano, que ni siquiera un merecido descanso en agosto, ha sabido llenar el depósito de las neuronas (según el último scanner cerebral, la neurona, en singular).

Este cansancio acumulado me ha dejado en un momento “down” (para aquellos nostálgicos de los finales de los 80, principios de los 90, comentar que no tiene nada que ver con Juan Luís Guerra y sus 4:40), por lo que este escrito va a ser muy melancólico, dado que lo voy a dedicar a detallar vivencias personales, todas ellas traumáticas, y que por muy raro que les suenen, han sido reales. Vamos, que voy a hacer una especie de autobiografía, a ver si al final alguien me logra entender.

Empezamos en el momento de cuando empecé a gestionarme dentro de mi madre. La primera vez que mi madre fue a que le hicieran la ecografía, aparte de mi padre, la acompañó mi abuelo paterno, todo un caso, creo que mi vena humorística la heredé de él (para aquellos que se han leído todos mis anteriores escritos, decirles que no es el de la mala leche que aludí en mi primer escrito, sino el otro, y cuyas tajadas a nivel alcohólico reflejaré más adelante). El médico, viendo la citada ecografía, comentó: “se está produciendo una mitosis anormal, puede que vaya ud. a tener gemelos.” A lo que mi abuelo comentó: “bueno, eso no es problema, si salen con el prepucio muy grande, se les opera y ya está”.

Este abuelo es el mejor abuelo que se puede tener en la vida. Adelantándome unos años, comentare que fue el que me inició en el sutil arte de coger borracheras. Mi abuelo, con la excusa de sacar al nieto a pasear, me llevaba a bares, restaurantes y demás sitios de guardar, para cogerse unas de campeonato (la verdad es que no se como volvíamos a casa, la tasa de alcoholemia hubiera hecho explotar los aparatos actuales de la Guardia Civil). Y para que quede claro, falleció a los 91, y de alzehimer, con el hígado y el estomago en perfecto estado.

En fin, que este querido abuelo, en uno de nuestros habituales “paseos”, en el chiringuito correspondiente, se me queda mirando, y me suelta: “y tu que edad tienes ya?”. Yo le dije que 11, y me responde: “pues ya es hora de que te pegues un güisqui, que ya eres un hombre”. Mi primera borrachera, con 11 años. Una vez leí un artículo donde decía que era malo, malísimo, beber alcohol antes de los 14, con lo cual yo pensé: “pues nada, que le vamos a hacer”.

No hace falta comentar la bronca que se llevo mi abuelo cuando me llevo de vuelta con mi madre, y ésta comprobó mi primer estado de euforia artificial. Por cierto, si algún día me vuelvo famoso, y se deciden a realizar una peli sobre mi biografía (tal y como está la crisis de ideas en los guionistas de cine, no sería un pensamiento descabellado), les pido encarecidamente que obvien la escena de cuando el güisqui hizo su último efecto, y le vomite en los zapatos a mi madre.

Volviendo atrás en el tiempo, otro momento curioso fue el de mi bautizo Parece ser que mis padres, que para otras faenas conyugales se entendían a la perfección (tuvieron cuatro hijos y mi madre tuvo un aborto natural), lo de la comunicación entre ellos como que no. Cuando estaba ya enfrente del cura, éste les pregunto a mis padres como me iba a llamar, a lo cual, mis padres al unísono, dijeron, por un lado, mi padre, Pedro, y mi madre, Pablo. El cura los miro con una cara, como pensando: “vaya, hoy han tocado los indecisos”. Mi tía me cuenta que la discusión allí mismo fue de época, con aspavientos muy bravos por parte de mi madre, que se pueden considerar normales en una discusión, pero el problema es que mi madre me tenía en brazos, y un par de golpetazos con la pila bautismal parece ser que me lleve, seguramente ahí empezó el declive de mis neuronas. Al final, el cura, que seguramente ese día le había dado un repaso al Antiguo Testamento, les ofreció una solución salomónica, por la cual pase a llamarme Pedro Pablo.

Pasaremos ahora a reseñar el momento en el cual empecé a fumar, que coincide plenamente con el primer momento en el que comencé a ser manipulado por las mujeres. Edad: 14 añitos. Mi hermana, que tenía en aquel entonces 17 a punto de 18, un día me sacó de juerga con sus amigas/os, y nos fuimos a la típica discoteca del la época. En ella, una de las amigas de mi hermana, tras varios vacilones, me lleva a la barra y me suelta: “me gustas, pero yo solo estoy con hombres que fuman”. Dicho lo cual mi primera reacción fue girarme al camarero de la barra y decirle: “por favor, una cajetilla de camel (era lo que estaba de moda en aquella época), y si vendes mecheros, mejor que mejor”. Este momento desembocó más tarde en otro momento histórico, en el cual un ser humano pierde algo, pero en los hombres es menos doloroso porque no tenemos himen.

En cuanto a mi época estudiantil, reseñar que tuve cada potra (“suerte”, para los que no entiendan la palabra), con lo cual puede aprobar todas las asignaturas. El caso más flagrante fue un examen final de historia de 3º de bachillerato. La profesora explicó que el examen sería un tema a elegir entre 10. Más que temas, temazos, y consistiría en un sorteo antes del inicio del examen, y el tema que saliera, sería el que habría que contestar. Estudiarse 10 de temas de historia, a finales de curso, con las borracheras que me cogía yo en esas épocas, como que no, con lo cual, decidí no estudiar, y dejar la asignatura para recuperar en septiembre, que en veranito si me pondría a ello. Las semanas antes eran una locura por parte de mis compañeros, estudiando a cada rato libre, y poniéndome malas caras cuando veían mi cara de resaca los lunes por la mañana, mientras ellos se habían pegado los fines de semana encerrados.

El día del examen, éste tendría lugar justo después del recreo. Cuando terminó la última clase y empezaba el citado recreo, una histérica compañera, empezó a gritarme que como era posible que no hubiera estudiado nada, presa seguro de los nervios, cafeína en vez de sangre y demás cosas que se habría metido sin dudar. Pero me hizo reflexionar, y decidí leerme, digo LEERME, el tema más sencillo y más corto de los 10, que era la Reconquista. Empieza el examen, la profesora mete en una bolsa los nombres de los 10 temas en unos papelitos, y, para mas INRI, la mano inocente fue la de la histérica antes mencionada, y saca: LA RECONQUISTA. Al cabo de un par de días, viene la profesora con los resultados de los exámenes y comenta que está muy descontenta con la clase, pues de 40 alumnos, solo habían aprobado 5. Para más vergüenza generalizada, dice las notas en alto, y cuando dice mi nombre, suelta : SUFICIENTE. O sea, que fui uno de los 5 aprobados. A partir de ese momento, las malas caras de los compañeros pasaron a ser miradas asesinas, que de haberse consumado, hasta el más tonto de los detectives hubiera deducido asesinato en masa de 35 personas. Hasta alguna colleja del matón de la clase me lleve, pero claro, no es cuestión de meterse en peleas con un matón, y menos con aquel, que seguro que sirvió de modelo para los esteriotipos del citado personaje, sino más bien, habría que decirle: “no tío, más fuerte la colleja, y más cercana a la nuca, para que duela más”.

Bueno, yo creo que para un inicio de anécdotas personales ya está bien, además ya me he pasado de dos páginas, y no queremos que el amigo facha coja más nervios de los necesarios. Seguiremos con más vivencias personales más adelante, a ver si el momento “down” se va pasando. Para terminar, una frase de cosecha particular: En este mundo habrá montón de gente que te pueda llamar tonto en un momento determinado, pero teme más al que no te lo dice, pero pone cara de que lo está pensando.